La llegada de un nuevo miembro de la familia suele representar un cambio de vida total. Los nuevos padres ahora tienen más responsabilidades y obligaciones para asegurar el bienestar de su bebé. Sin embargo, muchos caen en el error de renunciar a una vida activa, dejando de lado actividades muy saludables como caminatas, excursiones, escaladas, trekking, entre otras.

Si ese es tu caso, tenemos buenas noticias para ti. No tienes que postergar más esa ansiada escapada a las montañas, pues tu pequeño puede ser parte de tus aventuras desde sus primeros meses de vida.

Actividades al aire libre como las excursiones y el senderismo son muy saludables para el cuerpo y la mente, pero además nos enseñan a valorar nuestros recursos naturales. Puedes transmitir ese gusto por las montañas a tu pequeño haciéndolo parte de tu viaje, solo deberás tomar las medidas de seguridad necesarias.

A continuación te dejamos una serie de pautas que te serán de gran ayuda para ir a la montaña con tu bebé con total seguridad.

Madre con hijos abrazados en camino

Planifica la salida pensando en tu bebé

El primer paso para una salida a la montaña es la planificación, y mas cuando se une a la escapada el miembro más pequeño de la familia. Es importante ir paso a paso. Si tu bebé tiene pocos meses, evita los trayectos largos o cumbres demasiado pronunciadas. Una pequeña caminata por un valle cercano durante unas horas es una excelente idea para comenzar. Puedes llevarlo en una mochila portabebé o en una silla de paseo para montaña, para que no pierdas contacto con él en ningún momento.

A través de su libro “Montañismo con niños” (Ediciones Desnivel, 2012) dos padres montañistas llamados Víctor Riverola y Jekaterina Nikitina aseguran que los bebés están aptos para este tipo de travesías desde sus primeras tres o cuatro semanas. Ellos recomiendan ir destinos cercanos y con poco desnivel.

Según indican, la intensidad del trayecto y el tiempo de recorrido pueden ir incrementando a medida que el bebé va creciendo. Pero en cualquier caso, es importante realizar paradas cada cierto tiempo para descansar e hidratarte.

Si tenemos muy claro que lo nuestro es la montaña y nuestro deseo fomentar la pasión por la misma en los más pequeños, la lectura de este manual, sin duda, nos será de gran ayuda.

[Víctor Riverola y Jekaterina Nikitina] 

 

Otro factor importante es el clima. Procura salir con tu bebé en un día que tenga las condiciones meteorológicas adecuadas. Evita ir a las montañas con tu pequeño si hace demasiado frío, si está nevando o si está lloviendo.

Tampoco hay que confiarse de los días soleados, recuerda que la piel de los pequeños está en una etapa de madurez y los rayos ultravioleta los afectan más que a un adulto, por lo tanto, ten a la mano un toldo parasol, protector solar especial para niños y unas buenas gafas de sol.

Los montañistas expertos recomiendan salir lo más temprano posible, así disfrutarás del recorrido y tendrás tiempo para resolver cualquier imprevisto, en caso se presente.

Si tu niño tiene más edad, una excelente opción es planificar una excursión junto a otro grupo de personas que también tengan hijos pequeños. De esa forma se olvidará del cansancio y ganará nuevos amigos. Además, será una experiencia muy divertida para todos. Si te seduce la idea, existen clubes de montañas que organizan este tipo de travesías.

Si se trata de planificar, el internet siempre será un gran aliado. Puedes buscar diferentes rutas de montaña especiales para acudir con niños, así como foros donde los padres intercambian experiencias, que te serán de gran ayuda.

Elige el equipamiento ideal para ir con tu bebé a la montaña

Si has decidido llevar a tu bebé a la montaña, es indispensable que te equipes con una mochila. Si tu pequeño tiene menos de cuatro meses, es recomendable que vaya alojado en una mochila delantera acoplada a tu pecho, pero a partir del quinto o sexto mes ya puedes colocarlo en una mochila portabebés de montaña en tu espalda.

Al momento de comprar tu mochila portabebés de montaña, revisa que sea de alta calidad y tenga los elementos adecuados. Te sugerimos mochilas ergonómicas que distribuyan el peso entre tu espalda, hombros y cadera, con telas acolchadas y amplios bolsillos para que puedas almacenar ropa, pañales, comida y agua. Considera que tenga elementos adicionales como reposacabezas, reposapiés y parasoles.

Una alternativa a la mochila es adquirir un carrito para bebé todoterreno. A diferencia de los cochecitos tradicionales, cuentan con grandes ruedas de caucho de entre 12 y 16 pulgadas para transitar con facilidad sobre cualquier superficie. También poseen sistemas de suspensión para que tu bebé no sienta ningún impacto durante el trayecto. La ruta elegida marcara la necesidad de mochila o carrito.

Otra cuestión fundamental es el atuendo del bebé. En foros de internet, los padres recomiendan vestirlo con trajes de una sola pieza, como monos de esquí, y agregar equipamiento adicional como guantes, gorros y bufanda, de las que se puede desprender dependiendo del factor climático.

Desde Baby Trekking hemos pensado en facilitarte el proceso de elección de equipamiento para disfrutar del senderismo con tu bebé varias guías de compra con información interesante que te puede ayudar en tu toma de decisión.

Escoge recorridos adecuados en función de la edad

Tu actividad en la montaña no será igual si tu pequeño acompañante tiene apenas pocos meses de edad, supera el año o ya va por el tercero. En cada caso las medidas a tomar irán variando. Ojo, cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo, por lo tanto emplearemos edades aproximadas para cada tipo de recorrido.

Si tu bebé tiene entre uno y seis meses, procura caminar por trayectos firmes y durante poco tiempo, llevándolo en una mochila tipo canguro y sacándolo frecuentemente para que entre en contacto con el entorno. Asegúrate que tenga su cabecita apoyada y que esté pegado a tu cuerpo. Evita las zonas con escalones.

A partir del medio año, siempre bajo consulta con tu pediatra sobre estabilidad y fortaleza de su columna, puedes colocarlo en la mochila portabebés de espalda, ya que en posición frontal tu espalda se puede ver afectada por el peso. Deja que se desplace gateando en cierta parte del trayecto y aséalo con agua y pañitos frescos.

Si tu hijo ya cumplió o está por cumplir su primer año de edad, seguramente ya está dando sus primeros pasos. En este caso, llévalo en la mochila de espalda o en carrito, pero déjalo caminar por momentos en superficies planas como praderas o arena, bajo tu supervisión. En los siguientes meses, llegando a los dos años, ya puede explorar y atravesar sus primeros obstáculos, pero tomado de tu mano.

Desde los dos años, tu bebé ya podrá caminar tramos de hasta 2 kilómetros, pero de forma intercalada y en terrenos planos. El resto de tiempo debe seguir en la mochila. Al cabo de un año, la mochila solo será necesaria si vas a escalar pendientes pronunciadas o zonas escarpadas.

Pasados los cuatro años, tu pequeño no es más un bebé. Es momento de abandonar la mochila y darle más libertad para correr, trepar y escalar contigo en zonas con desnivel de hasta 500 metros, aproximadamente. Es posible que tenga algún tropezón, pero ahí estarás tú para darle soporte. A partir de esa edad ya puede disfrutar del recorrido con otros niños.

Desde los seis años en adelante, tu compañero ya empezará a llevar su propia mochila con peso liviano, que no supere la quinta parte de su propio peso, y estará capacitado para escalar montañas cada vez más empinadas. Pero no te confíes, ya que el exceso de actividad podría afectar sus articulaciones.

Recuerda que, por lo pronto, no estás entrenando a tu niño para ser un escalador profesional, en realidad únicamente le estás transmitiendo la afición por las actividades al aire libre y el amor por la naturaleza.

63 rutas para descubrir los rincones más insólitos de los Pirineos.  Propuestas para excursiones para niños y niñas de todas las edades. 

[VV AA] 

Medidas de seguridad para ir a la montaña con un bebé

La mejor medida de seguridad para ir con tu bebé a la montaña es mantener los ojos bien abiertos, para evitar tropezones, notar los cambios de temperatura y cerciorarte de que se encuentre cómodo. Es recomendable que conozcas la ruta de antemano y así evitarás situaciones imprevistas.

Por más que tengas todo calculado, con los niños hay que estar preparado para todo. Por ello, elige una caminata que te permita detenerte en cualquier momento y regresar sin dificultad.

Toma conciencia de tu propio estado físico. ¿Estás preparado para llevar en la espalda el peso de tu bebé sumado a todos sus accesorios? Trata de no confiarte y elegir un recorrido acorde a tus posibilidades. Una buena idea es intercambiar la mochila con tu pareja durante el viaje.

En ciertos lugares la cobertura telefónica es limitada. Esto puede representar un problema si tu pareja se queda en casa y desea saber si todo marcha en orden. Si piensas utilizar el móvil durante tu viaje, cerciórate que el lugar a visitar tenga una buena señal.

Mención aparte merece la hidratación. Ten a la mano una o más botellas de agua y bebe con frecuencia. Procura que todos los participantes del recorrido hagan lo propio. Algunas mochilas portabebés tienen compartimientos especiales para guardar el agua y disponer de ella rápidamente.

Si has llegado hasta aquí, ya cuentas con la información básica para empezar a organizar ese esperado viaje con toda tu familia a la montaña, al campo, al valle, a la playa o al sitio de tu preferencia. Planifícalo con tiempo, arma tu recorrido y ten en cuenta todas las medidas de seguridad necesarias. ¡Manos a la obra!

Principales causas de accidentes en la montaña

Una salida a la montaña con tu bebé es una aventura apasionante y motivadora, pero las ganas de llevarla a cabo no puede enmascarar de que se trata de una actividad que conlleva ciertos riesgos adicionales tanto para nosotros como para nuestro bebé. Estos riesgos se deben conocer, valorar y prevenir con el fin de evitar situaciones comprometidas para el pequeño. A continuación compartimos las principales causas de accidentes en montaña en condiciones normales (Fuente: Cruz Roja), para las que se debe extremar el cuidado en mayor medida en el momento que el pequeño de la casa comienza a sumarse a la aventura;

  • Inexperiencia o sobreestimación de tus propias posibilidades (46 % de los accidentes en montaña).
  • Falta de un equipo técnico adecuado para hacer montañismo.
  • Falta de preparación también física. Es decir, que decidamos lanzarnos a la aventura sin haber entrenado previamente.
  • Falta de previsión de la ruta que debemos seguir. Además de contar con los utensilios necesarios para guiarnos y evitar así problemas de desorientación. 

No olvides que la salud de tu bebé depende igualmente de tu propia salud. Por tanto, reconoce tus límites físico y de experiencia para evitar sobreesuerzos y desfallecimientos, o situaciones que puedan poner en riesgo el bienestar del pequeño.

NO TE PIERDAS LOS ARTÍCULOS MÁS DESTACADOS DEL BLOG BABY TREKKING​

NO TE PIERDAS LOS ARTÍCULOS MÁS DESTACADOS DEL BLOG BABY TREKKING​

Comparte Babytrekking !!

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

Deja una respuesta